Last updated: 4 hours ago
Mi nombre es Arturo Leyva, y creci en Aguililla, Michoacán, un pueblo donde la música no solo se escucha, se vive. Desde niño tuve un sueño claro: escribir canciones que tocaran el alma, producir discos que contaran historias, y compartir escenarios y melodías con artistas que también creyeran en el poder de la música para transformar vidas.
En 2008 lancé mi primer disco como cantautor, Tu Secreto, y desde entonces hice un pacto conmigo mismo: hacer siempre la música que me llena, la que me representa, la que me emociona. No fue fácil, pero cada paso me ha acercado a ese niño que un día soñó con vivir de lo que ama. Hoy puedo decir, con orgullo y gratitud, que ese sueño es mi realidad diaria.
Con los años he aprendido que la mejor inversión que uno puede hacer es en lo que ama. Y cuando escucho mi primer álbum, lo confirmo: sigue sonándome a verdad, a corazón, a ganas.
He tenido grandes maestros, aunque algunos no lo sepan. Marco Antonio Solís, mi paisano, cuyas canciones con Los Bukis marcaron una generación entera; José Alfredo Jiménez, el alma del dolor hecho música. Y del otro lado del Atlántico, Alejandro Sanz, Joaquín Sabina y José Luis Perales. Este último, un genio para narrar emociones; y Sabina, la voz de todos los soñadores bohemios que alguna vez quisimos escribir como si la vida nos doliera y nos salvara al mismo tiempo.
En 2008 lancé mi primer disco como cantautor, Tu Secreto, y desde entonces hice un pacto conmigo mismo: hacer siempre la música que me llena, la que me representa, la que me emociona. No fue fácil, pero cada paso me ha acercado a ese niño que un día soñó con vivir de lo que ama. Hoy puedo decir, con orgullo y gratitud, que ese sueño es mi realidad diaria.
Con los años he aprendido que la mejor inversión que uno puede hacer es en lo que ama. Y cuando escucho mi primer álbum, lo confirmo: sigue sonándome a verdad, a corazón, a ganas.
He tenido grandes maestros, aunque algunos no lo sepan. Marco Antonio Solís, mi paisano, cuyas canciones con Los Bukis marcaron una generación entera; José Alfredo Jiménez, el alma del dolor hecho música. Y del otro lado del Atlántico, Alejandro Sanz, Joaquín Sabina y José Luis Perales. Este último, un genio para narrar emociones; y Sabina, la voz de todos los soñadores bohemios que alguna vez quisimos escribir como si la vida nos doliera y nos salvara al mismo tiempo.
Monthly Listeners
17,707
Monthly Listeners History
Track the evolution of monthly listeners over the last 28 days.
Followers
2,245
Followers History
Track the evolution of followers over the last 28 days.
Top Cities
2,352 listeners
787 listeners
520 listeners
343 listeners
304 listeners