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Pablo Méndez (guitarrista y compositor clásico) y Edu Soto (en esta ocasión cantante y compositor) coincidieron por primera vez el 15 de octubre del 2017, en una improvisación musical. Les presentó un amigo común, el gran artista -y ahora padrino de DeLaRoom- Secun de la Rosa. A la semana siguiente ya estaban creando canciones. Menos de un año después, en julio del 2018, de la mano de la tercera pata del taburete, Álvaro Vidal (mánager de la banda), se metieron en el estudio para grabar 10 de las 30 canciones que ya habían escrito. Le ayudó el que ya es conocido como uno de los mejores productores de España: Ludovico Vagnone.
El trabajo de casi dos meses de Ludovico, Edu y Pablo en el estudio resultó apasionante, enriquecedor… Después, solo quedaba darle los últimos retoques, mezclarlo y masterizarlo con otro de los grandes de este país: Oscar Clavel. El resultado: un trabajo minucioso, preciso y lleno de alma.
Sólo faltaba ponerle una imagen al contenido. Y nadie mejor que un amigo, el ilustrador y dibujante Pepe Farruco, para poner imagen a esa idea de hacer algo por necesidad, por supervivencia y desde la ilusión. Esa portada maravillosa con una planta que nace de entre el asfalto, por una rendija, por necesidad, POR NATURALEZA… no podía representarlo mejor. Y es que, por mucho cemento que se quiera poner encima de algo vivo, siempre buscará y verá la luz.
El trabajo de casi dos meses de Ludovico, Edu y Pablo en el estudio resultó apasionante, enriquecedor… Después, solo quedaba darle los últimos retoques, mezclarlo y masterizarlo con otro de los grandes de este país: Oscar Clavel. El resultado: un trabajo minucioso, preciso y lleno de alma.
Sólo faltaba ponerle una imagen al contenido. Y nadie mejor que un amigo, el ilustrador y dibujante Pepe Farruco, para poner imagen a esa idea de hacer algo por necesidad, por supervivencia y desde la ilusión. Esa portada maravillosa con una planta que nace de entre el asfalto, por una rendija, por necesidad, POR NATURALEZA… no podía representarlo mejor. Y es que, por mucho cemento que se quiera poner encima de algo vivo, siempre buscará y verá la luz.