Genre
música incidental
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어머 다시 그랬네
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About Música incidental
La música incidental, o incidental music, es un género formado para acompañar acciones dramáticas: obras de teatro, ballet, cine, televisión y otras artes escénicas. Su función no es ser escuchada aisladamente como pieza de concierto, aunque muchos fragmentos y suites extraídas de esta música han encontrado después un lugar en los escenarios y en las grabaciones. Su objetivo es enfatizar el drama, subrayar emociones, señalar cambios de escena y, a veces, acompañar cantos o diálogos sin robar protagonismo al texto.
Sus orígenes se remontan a la tradición europea de los teatros barrocos y románticos, cuando la música dejó de ser un simple ornamento para el acto y empezó a integrarse de forma orgánica a la acción escénica. En Inglaterra, Francia y otros centros culturales se desarrollaron conjuntos y compositores que escribían música específica para cada obra, para ser interpretada entre actos o durante momentos clave. Con el tiempo, la práctica se convirtió en un lenguaje propio: piezas cortas, tonalidad-variable, tempi que guían la emoción de la escena y, a menudo, motivos que se repiten para reforzar personajes o situaciones.
Entre los hitos más citados figuran Mendelssohn y su famosa música incidental para A Midsummer Night’s Dream. En 1820s, su suite para la obra de Shakespeare no solo salvó el papel de la música en la dramaturgia romántica, sino que también dejó un repertorio que hoy se escucha en conciertos por derecho propio. Más adelante, Edvard Grieg consolidó el género a nivel internacional con la música incidental para Peer Gynt, la obra de Henrik Ibsen. De esa partitura surgieron piezas que han trascendido el escenario, como la célebre En la hall de la montaña, que se ha convertido en un símbolo del poder emocional del incidental music.
La música incidental también ha tenido otros grandes intérpretes históricos. Henry Purcell, en Inglaterra, es considerado uno de los pioneros de la tradición teatral musical; en Francia, el intercambio entre teatro y música produjo una rica práctica de entre-actos y bandas sonoras en el marco del teatro francés clásico. Estos nombres no solo reflejan la historia de un género, sino una concepción de la música como parte orgánica de la dramaturgia.
En la era contemporánea, la música incidental ha evolucionado y se ha instalado como el lenguaje maestro del cine y la televisión. Compositores de cine como John Williams, Ennio Morricone y Hans Zimmer personifican la continuidad del espíritu incidental: crear emociones y orientar la experiencia del espectador mediante melodías, sonoridades y leitmotifs que acompañan la acción sin ser meros adornos. Esta expansión hacia el audiovisual ha convertido al incidental music en un fenómeno global, disponible y popular en prácticamente cualquier país gracias a la universalidad del cine, las series y las producciones multimedia.
Hoy, la música incidental se disfruta tanto en contextos de concierto (con suites y arreglos que cuelgan del escenario) como en la experiencia audiovisual cotidiana. Es un género que, a la vez que conserva su función dramática original, ofrece una paleta de recursos expresivos muy amplia: desde pasajes sutiles y contemplativos hasta momentos climáticos de intensidad orquestal. Si te interesan las capas emocionales de una escena, la historia de la música aparece aquí como un puente entre el drama y la escucha atenta del oyente.
Sus orígenes se remontan a la tradición europea de los teatros barrocos y románticos, cuando la música dejó de ser un simple ornamento para el acto y empezó a integrarse de forma orgánica a la acción escénica. En Inglaterra, Francia y otros centros culturales se desarrollaron conjuntos y compositores que escribían música específica para cada obra, para ser interpretada entre actos o durante momentos clave. Con el tiempo, la práctica se convirtió en un lenguaje propio: piezas cortas, tonalidad-variable, tempi que guían la emoción de la escena y, a menudo, motivos que se repiten para reforzar personajes o situaciones.
Entre los hitos más citados figuran Mendelssohn y su famosa música incidental para A Midsummer Night’s Dream. En 1820s, su suite para la obra de Shakespeare no solo salvó el papel de la música en la dramaturgia romántica, sino que también dejó un repertorio que hoy se escucha en conciertos por derecho propio. Más adelante, Edvard Grieg consolidó el género a nivel internacional con la música incidental para Peer Gynt, la obra de Henrik Ibsen. De esa partitura surgieron piezas que han trascendido el escenario, como la célebre En la hall de la montaña, que se ha convertido en un símbolo del poder emocional del incidental music.
La música incidental también ha tenido otros grandes intérpretes históricos. Henry Purcell, en Inglaterra, es considerado uno de los pioneros de la tradición teatral musical; en Francia, el intercambio entre teatro y música produjo una rica práctica de entre-actos y bandas sonoras en el marco del teatro francés clásico. Estos nombres no solo reflejan la historia de un género, sino una concepción de la música como parte orgánica de la dramaturgia.
En la era contemporánea, la música incidental ha evolucionado y se ha instalado como el lenguaje maestro del cine y la televisión. Compositores de cine como John Williams, Ennio Morricone y Hans Zimmer personifican la continuidad del espíritu incidental: crear emociones y orientar la experiencia del espectador mediante melodías, sonoridades y leitmotifs que acompañan la acción sin ser meros adornos. Esta expansión hacia el audiovisual ha convertido al incidental music en un fenómeno global, disponible y popular en prácticamente cualquier país gracias a la universalidad del cine, las series y las producciones multimedia.
Hoy, la música incidental se disfruta tanto en contextos de concierto (con suites y arreglos que cuelgan del escenario) como en la experiencia audiovisual cotidiana. Es un género que, a la vez que conserva su función dramática original, ofrece una paleta de recursos expresivos muy amplia: desde pasajes sutiles y contemplativos hasta momentos climáticos de intensidad orquestal. Si te interesan las capas emocionales de una escena, la historia de la música aparece aquí como un puente entre el drama y la escucha atenta del oyente.